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Manifiesto

Nacemos con el objetivo de fortalecer los valores de la democracia y enriquecerla.

Consideramos que la democracia es el mejor sistema de convivencia posible. Como ideal inalcanzable, su perfección reside precisamente en la autocrítica constante y en la permanente búsqueda de su mejora, como la estrella polar que guía el rumbo sin poder tocarse.

Creemos que la democracia es la mejor fórmula para la dignidad del ser humano.

Pensamos que es un sistema que permite alcanzar a la sociedad cualquier reto, en equipo, por grande que sea.

La democracia, gracias a la inteligencia colectiva, la justicia y la libertad para crear, es la principal impulsora para crear abundancia. Basada en la solidaridad personal, distribuye esa riqueza para transformarla en oportunidades, asegurando que nadie quede atrás y pueda tener una vida digna y plena.

Conocemos que democracia es sinónimo de bienestar: el impacto positivo de un sistema democrático en la vida de las personas es muy alto1: hoy sabemos que en un ranking2 de democracias, puntuando criterios como el proceso electoral y pluralismo, el funcionamiento del Gobierno, la participación política, la cultura política democrática y las libertades civiles, existe una correlación entre la puntuación y la vida de las personas. Un punto de diferencia en el ranking equivale a una diferencia en la renta per cápita de 13.286 dólares; 2,6 años de mejora en la esperanza de vida por los mejores indicadores en el IDH-Índice de Desarrollo Humano, especialmente en el acceso a la sanidad y al sistema de educación. También menor desigualdad, con hasta 2 puntos positivos en el índice GINI de desigualdad.

Se puede explicar desde otro enfoque: cojamos la media de la renta per cápita de las primeras diez democracias del índice The Economist, que está en torno a los 65.000 dólares. Por otro lado, tomamos el mismo indicador de los sistemas autocráticos situados al final del índice, que está en torno a los 2.000 dólares. El resultado es un múltiplo económico que supera los 30. La esperanza de vida media de las primeras democracias supera los 82 años, las autocracias del segundo bloque no llegan apenas a los 55. Esto es debido a los sistemas de salud y de educación, a menudo inexistentes o colapsados. También por concentrarse el poder y la riqueza en un sector de la población muy pequeño.

1 Datos extraídos del informe del Instituto de Empresa: «Impacto de la Identidad Digital en el PIB global», 2020.

2 «The Democracy Index», The Economist.

Sabemos que tenemos enemigos.

Sistemas, corrientes, doctrinas, actitudes que torpedean de forma continuada el crecimiento de la democracia.

Los totalitarismos. Regímenes donde los estados concentran el poder absoluto, anulando toda oposición y controlando la vida pública y privada de los ciudadanos. Destruyen la libertad individual y reducen al ser humano a un engranaje del gobierno, pisoteando a menudo su dignidad y sus derechos fundamentales.

Las ideologías dogmáticas, ya que polarizan las sociedades en bandos irreconciliables y anulan el debate racional. Priorizan el fanatismo frente a la razón, alejándose del consenso y la tolerancia necesarias para una convivencia pacífica.

El victimismo porque anula la responsabilidad personal y atrapa a las personas en la impotencia y el estancamiento, desde los que culpa de los problemas a factores externos. Limita la liberación del máximo potencial del ser humano.

El miedo, cuando deja de ser una señal de autopreservación y se convierte en cárcel mental que nos impide vivir, crecer y decidir con libertad.

El adanismo porque desprecia la experiencia histórica, y bajo la falsa ilusión de innovar desde cero, nos obliga a repetir los errores del pasado.

Las dicotomías, porque nos empujan a ver el mundo como una elección binaria.

Los juegos de suma cero, porque sostienen que el éxito de una parte exige la derrota de la otra, impidiendo la cooperación en beneficio mutuo.

El historicismo porque asume que la historia sigue leyes inevitables y un destino prefijado, anulando nuestra libertad y la creatividad para diseñar mejores sistemas.

El pesimismo, porque genera apatía y desconfianza, abriendo la puerta a populismos salvadores.

La corrupción en forma de abuso de poder y el uso de recursos públicos para intereses privados, debilitando sobremanera el Estado de derecho y destruyendo la confianza del ciudadano.

Constantemente emergen desafíos que amenazan nuestros valores democráticos, lo cual nos exige un compromiso ininterrumpido con su preservación.

Somos optimistas.

Un sistema democrático puede mejorar de forma gradual, al mismo tiempo que se adapta a los cambios.

La fundación nace para poner en valor que el progreso técnico sólo es real si se traduce en dignidad para las personas.

Proporcionamos la tecnología para hacer posible una nueva democracia. La tecnología basada en la Identidad Digital reforzará la confiabilidad del sistema, su seguridad, su privacidad y será una forma de legitimar a las personas para colaborar activamente en la vida pública. Habilitamos así un nuevo paradigma en la democracia.

Apoyamos proyectos que contribuyen a potenciar lo mejor de la democracia, eliminando los vicios que la debilitan y catalizando sus principales virtudes.

Trabajaremos para eliminar cualquier actitud totalitarista, favoreciendo el desarrollo de mecanismos que permitan la máxima pluralidad, generando debate constructivo.

Frente a los dogmas y la polarización, fomentaremos el uso de la razón y de la búsqueda de un consenso de forma pacífica.

Ante el victimismo, impulsaremos actitudes de protagonismo y responsabilidad personal, intentando desarrollar la realización social.

Estimularemos actos de coraje que permitan que las personas se libren de ataduras y crezcan.

Ante el adanismo, construiremos sistemas que permitan pequeñas mejoras, de forma iterativa, en base a una ingeniería gradual social.

Frente a las dicotomías, mostraremos que las elecciones nunca son blanco o negro, sino un espectro de soluciones gradientes e ilimitadas.

Ante los juegos de suma cero, plantearemos juegos de suma positiva, que construyan relaciones fructíferas y de beneficio para todas las partes a largo plazo.

Partiendo de la naturaleza pensamos que existe un espacio para la creación. El futuro no está escrito. Es algo que podemos y debemos diseñar.

Nos esforzaremos para crear sistemas que dificulten la corrupción política y el abuso de poder y aumenten la confianza del Estado de derecho y la confianza de los ciudadanos.

Creemos en la tecnología.

Vivimos una explosión de innovación tecnológica sin precedentes que ofrece posibilidades ilimitadas. Sin embargo, la velocidad del cambio y su compleja adopción asustan y amenazan con dejar a muchos rezagados, alimentando predicciones extremas.

Sin eliminar un ápice de los riesgos, que estamos obligados a gestionar, nosotros somos optimistas: creemos que podemos aprovecharnos de algunas tecnologías y abrazarlas para crear un modo de convivencia mejor.

Conocemos algunas tecnologías que bien usadas, pueden ayudar:

  • La tecnología que subyace a las redes sociales permite la colaboración a escala e instantánea. Nos ofrece la capacidad de colaborar de forma descentralizada, debatir y ponernos de acuerdo de una forma rápida y sencilla.
  • La Inteligencia Artificial mejora nuestras capacidades cognitivas sobremanera y podría ser un medio para habilitar una innovación sin límites; acelera la aplicación de soluciones nunca antes vistas para la salud, la educación, la energía o la protección de la naturaleza.
  • La tecnología en la que la fundación es pionera, que garantizará la confiabilidad del sistema: la Identidad Digital otorga al ciudadano el control total sobre su privacidad y la legitimidad para ejercer su soberanía en la vida pública y crear una relación en democracia segura para todos los interesados e instituciones.

Nuestra actitud es la de abrazar la tecnología y usar su potencialidad como un medio para el beneficio de la sociedad.

Creemos en el YO.

Creemos que el cambio real no lo dictan las estructuras; lo crean las personas en sistemas basados en valores. Queremos empoderar a cada persona para que tome las riendas y sea el protagonista absoluto de la transformación que desea ver en su vida y en la sociedad.

Nuestro instinto de autopreservación es la más pura de las virtudes, no un vicio a ocultar. Defendemos un egoísmo sano: la búsqueda innegociable de la plenitud personal no es el freno del progreso, es su motor.

Creemos que la fortaleza del individuo es el requisito previo para una democracia sana. Solo individuos dueños de su propia razón, plenamente desarrollados y libres de ataduras, tienen la capacidad real de colaborar, debatir y construir un consenso colectivo, sin dejarse manipular por las ideologías dogmáticas.

Consideramos al ser humano creador y no deudor. Rechazamos de raíz cualquier doctrina que pretenda someter al individuo a una deuda perpetua, que intenta asfixiarlo con creencias limitantes o diluirlo hasta extinguirse.

Defendemos un yo autárquico fuerte y dueño de sí mismo. Nacido de esta fortaleza natural, el individuo pleno se expande de forma natural, proyectándose instintivamente en su familia y amigos y más tarde el resto de la sociedad y la naturaleza, como terreno de juego de la vida.

Porque la plenitud individual no mira solo el interior: solo se completa cuando impacta en lo colectivo. Somos seres sociales por naturaleza, y es en la interacción con la comunidad donde nuestro potencial encuentra su forma y destino final.

Creemos en un yo con poder de expandirse y generar un impacto positivo en el resto de la sociedad.

Creemos en la educación.

Creemos que la educación es el pilar que garantiza que una persona soberana y dueña de sí misma ejerza su libertad de forma ética y responsable, transformando su potencial en un impacto social positivo.

Fomentaremos una educación que permita construir el espíritu crítico y permita tomar decisiones informadas, desde la razón. Y construir una acción cívica desde los valores democráticos.

Una educación que permita desmantelar a los enemigos de la democracia. La educación se debe de posicionar como una herramienta para transformar la sociedad frente a corrientes y sistemas que torpedean de forma sistemática el crecimiento de la democracia.

Una educación que permita construir personas que crezcan y puedan adquirir protagonismo y expandirse hacia el resto para la realización personal y social.

Civitana, tecnología para una democracia enriquecida.

La fundación propone la tecnología Civitana.ID, que junto con otras tecnologías y un marco de trabajo ético enriquecerán la democracia.

La tecnología puede usarse para lo siguiente:

01

Colaboración Ciudadana

La creación de mecanismos para que los ciudadanos puedan diseñar iniciativas: colaborar en su diseño, compartirlas, debatirlas en eventos presenciales o digitales y, finalmente, apoyarlas, firmarlas electrónicamente y presentarlas ante las instituciones públicas destinatarias de la propuesta. Todo de forma digital.

Este es un mecanismo de colaboración ciudadana de amplia versatilidad. Puede servir para que un grupo de ciudadanos colaboren en el diseño de un complejo deportivo, una obra pública o parque infantil y lo trasladen a su ayuntamiento. Para debatir, consensuar y definir las enmiendas y su posición a un proyecto de ley local, autonómico o estatal. Gestionar una demanda colectiva en un juzgado para defender sus derechos como consumidor; diseñar las líneas maestras en un proyecto comunal o en una asociación de interesados, por ejemplo, de vecinos o familias; una manifestación pública digital, con una postura pública ante un reto social o político; una Iniciativa Legislativa Popular (ILP).

Esta tecnología permite posicionar a los ciudadanos en el centro para que puedan defender sus intereses de una forma legítima, segura, verificable, plural, respetuosa y organizada.

02

Evaluación del sistema público

Antes de la llegada de las reseñas de Google no existía una referencia que evaluara algunos servicios, como por ejemplo la calidad de la restauración. ¡Y cambió nuestras vidas! Nos inspiramos en este mecanismo sencillo pero potente para evaluar los servicios del sistema público de mano de su principal cliente, el ciudadano.

Apoyaremos herramientas que puedan evaluar el complejo sistema público de servicios, desde un registro, hasta un servicio de salud, educación, atención al público o cualquier otro.

El objetivo es ofrecer una evaluación sencilla, sistemática y eficiente, que permita más tarde ser analizada desde los servicios atómicos hasta arriba. Todo para que los funcionarios y políticos puedan desarrollar iniciativas de mejora gradual y continua de los servicios públicos.

03

Consulta

Tecnologías que, junto con Civitana.ID, permitan medir el pulso de la sociedad civil de una forma veraz, anónima, cuantificable y verificable sobre cualquier tema de actualidad, intención de voto, consulta formal vinculante sobre una decisión política y estratégica o incluso un referéndum.

04

Mecanismos para eliminar la corrupción política

Apoyaremos iniciativas que permitan de cualquier forma erradicar la corrupción política y el abuso de poder, especialmente las que activen mecanismos de denuncias anónimas de testigos que eviten coacción y posibles represalias por parte de personas deshonestas.

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